El estrés en los perros es más común de lo que parece y, si no se detecta a tiempo, puede afectar seriamente a su salud y comportamiento. Los perros estresados pueden mostrar señales como jadeo excesivo, destrucción de objetos, ladridos constantes, apatía, cambios en el apetito o problemas digestivos.
Entre las causas más comunes del estrés canino se encuentran la falta de ejercicio, el aburrimiento, la soledad prolongada, los ruidos fuertes (como petardos o tormentas), cambios en la rutina, una socialización insuficiente o experiencias negativas previas. También una estimulación mental insuficiente puede generar frustración y ansiedad, especialmente en perros activos o muy inteligentes.
Para prevenir el estrés, es fundamental cubrir tanto las necesidades físicas como emocionales del perro. Los paseos diarios, el juego y el ejercicio adaptado a su nivel de energía ayudan a liberar tensiones. Igualmente, importante es ofrecer estimulación mental, como juegos de olfato, entrenamiento básico o premios que requieran masticación prolongada.
La masticación es una herramienta clave para reducir el estrés de forma natural. Snacks duros y naturales permiten al perro relajarse, liberar ansiedad y concentrarse en una actividad calmante. Además, este tipo de snacks contribuyen a la salud dental y al bienestar general.
Optar por snacks naturales y de calidad, sin aditivos artificiales, es una excelente forma de apoyar a perros nerviosos o estresados. Integrarlos en la rutina diaria, especialmente en momentos de calma o tras el ejercicio, ayuda a crear hábitos positivos y a reforzar la sensación de seguridad.
Prevenir el estrés no solo mejora el comportamiento del perro, sino que fortalece el vínculo con su humano y contribuye a una vida más equilibrada y feliz.